María Valeria Couture De Troismonts

Licenciada en Psicología

M.N. 18.283

Clinical Psychologist

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TUS NOTITAS EN LA LUNCHERA


TUS NOTITAS EN LA LUNCHERA No hace muchos meses atrás, conversando con mis hijas, les pregunté: ¿Si tienen que elegir uno solo, cuál es el recuerdo más feliz que guardan de su infancia?, Sofi, con sus 20 años rápidamente contestó: "Tus notitas en la lunchera"! Quedé pasmada. Impresionada y muda. Nunca pensé que iba a recibir esa respuesta. Hace ya varios años, cuando ellas iban a la escuela primaria, me despertaba con tiempo para preparar las luncheras que llevaban con su almuerzo para comer en el colegio. Un día tomé un post-it de color y les escribí a cada una algo desde el alma. Guardé los tuppers, y los jugos, y las manzanas y ahí fueron las notitas. Nunca olvidé sus caritas radiantes cuando salían del cole por la tarde. Antes de saludarme me decían "Que linda notita mami me escribiste hoy, yo también te amo". Era lo primero que mencionaban. Ni la nota alta que se sacaron en la prueba, ni el anuncio del cumple de la mejor amiga. Aveces abrían su pequeña manito y tenían su "cartita de amor" que habían escrito en algún momento del día, para mí. He guardado algunas en mi caja de recuerdos: Algunas decían que eran un sol y le ponían luz a mi vida; muchas que las amaba hasta los océanos, las tierras y los planetas más remotos, ida y vuelta; en otras les deseaba un hermoso día, tan hermoso como eran ellas. Muchas veces les escribía que no olvidaran siempre ser buenas personitas con sus compañeros y que contagien su alegría a los demás. No era algo que hacía todos los días. Cada tanto y de vez en cuando, para que el factor sorpresa prime. Ya sabemos que todo lo bueno si es muy bueno y muy seguido deja de ser tan bueno... En algunas oportunidades le agregaba alguna golosina o su chocolate favorito, otras veces en vez de post- it eran cartitas más largas...también alguna vez iban unos animalitos de peluche muy chiquitos que había podido encontrar en alguna juguetería. Y escucho de pronto a Sofi rememorando este momento de su vida: "¿Sabes lo que era Mami ser la única en todo el comedor de 400 alumnos que recibía esas notitas?. Después fue genial porque se ve que mis amigas le contaron a sus mamás que vos me mandabas esas cosas así que después éramos varias las que teníamos nuestras luncheras con sorpresitas". A veces cuando tocaba el timbre del primer recreo abría la vianda para ver si había algo". Yo seguía en silencio. Escuchándola, conmovida y asombrada. Me estaba dando cuenta que el recuerdo más feliz de su infancia no era ninguno de esos cumpleaños con animaciones con luces, máquinas de humo y media docena de personajes vivientes de los cuentos de Disney; ni viajes increíbles a lugares soñados que hemos realizado con ellas; ni el costoso auto rosa de Barbie a control remoto que una vez les trajo Papá Noel y tantos otros grande regalos, grandes vacaciones, grandes momentos; todo logrado con mucho sacrificio y esfuerzo....para ellas...en nombre del amor... No, Nada de eso. Su recuerdo más feliz eran las notitas en la lunchera... Las cartas de amor. Unos días después le comenté esto al papá de mis hijas. Ya saben, estas cosas son muy de nosotras, las mujeres. Las viandas las preparamos las mamás. Y las notitas también. A nuestros hijos, a los papás de nuestros hijos, a nuestros amigos, a todos!. A la semana siguiente, pasé a buscar a mi hija Nicole que cursa su último año del secundario por el colegio. Hacía unos días estaba triste y angustiada porque había terminado con su novio. Y me dice: "¿Sabes que mami?. Hoy abrí mi mochila y encontré una notita de papá con un chocolate". Decía: "Nicki, no quiero verte así, hay dolores que son inevitables en la vida. Cualquier cosa que pueda hacer para que estés mejor, lo haría. Te amo, Papi". Y esta niña mía, que ya usa tacos altos y rimmel...estaba tan feliz con la cartita de su padre como cuando usaba uniforme, dos colitas en el pelo y medía menos de un metro de estatura... Que nunca falte en tu hogar lápiz y papel.... para escribirle cartas de amor a tus hijos. Ahora que son pequeños, y cuando sean adolescentes y cuando sean adultos, durante toda su vida. Que no sea sólo cosa de mujeres! Que los hombres vuelvan a escribir cartas de amor! Cartas de amor también a sus hijos!. No te preocupes nunca si no conocen Disney o no tienen la ropa de la marca de moda o el último y más sofisticado de los juguetes. Pero haceme caso, que nunca falte en tu casa lápiz y papel... Tanto les damos en nombre del amor, para que se sientan apreciados y queridos... Y una vez más, son ellos mismos los que nos enseñan que lo que verdaderamente deja una huella inolvidable en su alma y la incuestionable certeza de haber sido amados son esas sencillas, humildes y sinceras manifestaciones que salen, no de nuestro bolsillo, sino desde lo más hondo de nuestro corazón. Lic. M. Valeria Couture de Troismonts


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